terça-feira, 15 de novembro de 2011

El verdadero EXAMEN de consciencia



Los examnes escolares son los grandes causantes de atritos entre padres e hijos. Tal vez porque los padres elijan las escuelas, los profesores y el ritmo que los niños deben seguir olvidándose, totalmente, de verificar si es eso que sus hijos precisan, quieren o están aptos para realizar. Y cuando llega el momento del examen – aquella verificación tradicional que intenta reproducir otros check-points que la vida va a establecer en la vida de los niños – los mismos no consiguen buenos resultados. ¡Y el mundo se cae sobre nuestras cabezas! Cada examen es visto como si fuese una evaluación de lo que el niño va ser en el futuro lo que no corresponde a la realidad.
                Voy a analizar la pregunta bajo la óptica de dos líneas bien claras, aunque varias preguntas puedan ser levantadas a partir del análisis anterior. La primera es identificar si los niños y adolescentes “quieren” el ritmo que se les impone, o sea, “fuerte” o “muy lento”, de acuerdo con la visión de la sociedad sobre lo que es la formación. La pregunta es: “¿será que esos exámenes miden algo realmente importante?”. O sea, ¿los niños son solicitados a demostrar lo que realmente saben o son obligados a cumplir un ritual impuesto por sus responsables (sean estos sus padres, educadores, u órganos públicos vinculados con la Educación)? Prácticamente nunca evaluamos la situación del punto de vista de quien está sufriendo la presión, porque el análisis que prevalece es el realizado por el dominador. Es necesario entender que la vida de un niño o de un adolescente no se resume solamente a “dar exámenes”, porque eso no se traduce en felicidad. Si huimos del dolor y corremos para el placer... esta es una situación en la cual, claramente, el ser humano se ve compelido a huir. Como muchas cosas en la vida, entendemos que el argumento de “lo hice por amor” es utilizado, con consecuencias menos útiles.  Muchos padres utilizan el presupuesto de que “van a darle a sus hijos todo lo que no tuvieron”, y eso no necesariamente se consigue a través de ese camino, o sea, presionando a sus hijos a para que tengan éxito a cualquier costo, en evaluaciones espurias. Y más aún: ¿le preguntó, sinceramente, a su hijo, lo que él realmente quiere? O ¿por lo menos intentó entenderlo cuando le dijo, con los ojos brillando, lo que realmente quería? Aunque usted, padre, pueda estar haciendo lo que le parezca mejor, donándose integralmente para que su hijo tenga un futuro maravilloso, puede estar pensando equivocadamente cuando piensa que eso se dará tan solamente por el éxito financiero. Si el niño sólo tiene como referencia de valor cosas materiales, sólo tendrá eso en el futuro para ofrecer o aspirar, y eso va a ser insuficiente para enfrentar todas las demandas de una vida integral.
                El otro abordaje que me gustaría hacer es que los padres analizasen el examen que su hijo está rindiendo. Siempre que su hijo haga una prueba, solicite una copia de la misma y vea como haría las pruebas en las disciplinas en las que usted exige que él sea un expert, aun siendo tan joven. Si usted, tiene nivel universitario, vea cómo haría la prueba de un área fuera de su especialización. Haga la prueba sin compromiso, lo que es totalmente posible ya que su hijo está en la Enseñanza Fundamental o en los Preparatorios. Como ya pasó por esta etapa, debe preguntarse cómo es posible no hacerla bien ahora. Algo está errado. Intente hacer la prueba del ENEM* (el examen está online) y observe lo que estamos queriendo que los jóvenes sepan en todas las áreas, cuando a veces ni especialistas lo saben. ¿Por qué creamos este clima de tragedia, cuando los niños no pasan en esos exámenes sin sentido? ¿Qué se evalúa? ¿Se verifica la inteligencia o la estrategia mental del individuo? No, se usa apenas aquella parte del cerebro usada para almacenar datos y alguna cosa de la habilidad de repetir modelos, siendo eso el punto alto de ese momento y una inutilidad absoluta para el futuro. Intente, con más de 30 años, recitar (y el término recitar se aplica) todos los afluentes do Río Amazonas. Estoy segura de que no aprendió eso, y no fue evaluado con este asunto. Pero por la falta de uso de la información, la misma fue descartada por su memoria. Hoy, lo más fácil es “googlar” la pregunta y en pocos nanosegundos, obtener a la respuesta completa. El asunto principal es qué hacer para mantener a la Amazonia y a sus ríos preservados, en una perspectiva sostenible.
                Deberíamos proponer algo vinculado con la inteligencia. Problemas que todas las personas inteligentes  consiguiesen resolver para después estudiar contenidos de áreas en las que se especializarán. En este tipo de exámenes, muchos padres pasarían.  Estamos presos a ideas antiguas, como por ejemplo la de que los jóvenes tienen que “saber cosas”. Contrariamente, ellos deben saber pensar.

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