sábado, 6 de junho de 2015

¿Evolución o Revolución?


Estamos pensando siempre en la evolución de la educación, pero no en este caso. No tenemos más tiempo para alcanzar los resultados mundiales. Estamos muy por debajo de lo que deberíamos si comparamos el nivel de la educación con nuestro nivel económico en el mundo. Ahora debemos tener coraje e proponer una revolución del sistema educacional. Tenemos que decir NO a todo lo que está establecido. Todo lo que se hace dentro de la clase paró en el tiempo y en el espacio. De nada sirve esa escuela, no es posible salvarla. Vamos a ponerla de cabeza para abajo para encontrar nuevas soluciones. Está todo atrasado. Contenidos del siglo pasado, métodos de siglos atrás, edificios inadecuados, currículos fuera de la era digital, muebles individuales, libros que se refieren a los contenidos sin aplicarlos en el mundo real, etc., etc.... Enumeraría todo lo que hay dentro de una escuela y que no precisamos más. ¡¡¡La pizarra aún está presente!!!! Y los profesores se gradúan en institutos que no reflejan los tiempos futuros. ¿Qué precisan los niños y adolescentes para aprender? Y ¿en cuánto tiempo? Los profesores no saben. Los gestores deben realizar cambios urgentes que ni siquiera piensan que sean importantes para el desarrollo de la nación, para el desarrollo sostenible.
Todo lo que se enseña a los niños ellos no lo aprenden o lo olvidan después del refuerzo recibido en la escuela. Ponga a los niños de vacaciones, realice las tareas que ellos hicieron y vea los resultados. Os asustarán.
A los niños y principalmente y a los adolescentes no les gustan las escuelas. Nadie se preocupa con ese hecho y piensan que es un problema de cada uno y no de la institución Escuela. El tiempo que dedican a la escuela y a los deberes escolares es mínimo y obligatorio. Quieren librarse de ese peso, rápidamente. La Escuela es un peso para los jóvenes.
La formación deficiente de los profesores no permite que ellos comprendan el desarrollo de sus educandos e intentan enseñar, inútilmente, todo lo que recibieron como currículo. La psicología genética nos enseña qué y cuándo los niños pueden aprender, pero eso no se les enseña a nuestros profesores que continúan repitiendo palabras sin sentido para sus alumnos. Al finalizar cada período, estipulado por los profesores (bimestres, semestres o año), aplican las «pruebas» como verificación de lo que no consiguieron enseñar.
En nuestro país, los exámenes son más importantes que el aprendizaje. Si los alumnos consiguen buenos resultados en las pruebas parece que aprendieron, pero si son confrontados con la misma evaluación, al año siguiente, se verifica el desastre. No aprendieron nada.
Los jóvenes terminan la escuela sin los conocimientos mínimos necesarios para la vida práctica. Muchos no saben leer. Leer es realmente interpretar algo escrito, no apenas juntar letras, fonemas y deletrear palabras. Eligen sus carreras basados en la ausencia de algunas disciplinas como, por ejemplo: matemática, física o química. Casi no leen y no saben escribir en su lengua materna. ¡Y pensar que pasaron más de 9 (nueve) años en la Escuela!
¿Será que los profesores y los gestores de educación no notan que los enormes currículos que presentan a los alumnos no son asimilados como conocimiento? Son desechables porque no se aplican a la vida real. Cuando salen de la escuela se libran de los exámenes y nunca más van a necesitar de muchas cosas los hicieron sufrir al «aprenderlas».
Todas las escuelas siguen el modelo fast food – Totalmente estandarizadas. Cuando huyen del modelo patrón, las escuelas corren el riesgo de que los padres no las acepten porque no saben cómo será el futuro y muchas veces piensan que el tipo de escuela que cursaron fue un buen modelo para ellos. Los padres no les dan mucha atención a sus hijos, solo saben los resultados parciales. No analizan los sufrimientos que esas escuelas les causan debido a las angustias y a la depresión. Cuántos niños enfermos, tomando remedios y con diagnósticos dudosos que deberían ser dados a sus escuelas. Los padres en el siglo XXI, aún buscan escuelas basados en el contenido que ofrecen, aunque sepan que los niños y adolescentes no van a usar esos «conocimientos». No están aún atentos al desarrollo de la inteligencia porque piensan que ella es innata. ¡¡¡Gran ilusión!!!! Es interesante que muchos padres no saben nada sobre lo que estudiaron en la enseñanza fundamental o en los preparatorios y aun así exigen que sus hijos sean sometidos a esa tortura.
El Proyecto Escolar para una escuela que sea realmente del futuro debe basarse en el desarrollo de la Inteligencia. Los conocimientos están ahí, disponibles en todos los medios de comunicación digitales. Lo que debemos hacer, realmente, es enseñarles a leer a los niños. Crear el hábito de lectura será la gran formación.
¿No sabe qué enseñar? Provoque a los niños con preguntas y enigmas. Ellos, seguramente, saben qué es aprender. Vamos hacia el Futuro.


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