domingo, 8 de junho de 2014

Estar concentrado – ¿La tecnología degrada nuestra concentración?



No es déficit de atención, sino el sentimiento de rechazo por las actividades que no le interesan en la clase

Estamos en una época donde todos utilizan la tecnología. ¿Será verdad que la misma no permite que los niños se concentren? Esta afirmación no parece objetiva ya que los niños consiguen jugar durante largos períodos y no parecen desconcentrados. La idea de que los juegos concentran, pero que enseñan actitudes violentas, como sugiere Daniel Goleman (Inteligencia Emocional) carece de fundamentación científica. ¿Pueden imaginarse cómo estarían los niños que utilizan esos juegos?  Muchos adultos agresivos y sin límites en nuestra sociedad nunca utilizan esos juegos clasificados de violentos. Y muchos niños que juegan todos los días son dóciles y amables con sus colegas y con sus familias.
Los ejemplos que se citan para decir que los niños no se concentran en clase sugieren que los niños usan el celular y no están atentos a lo que dice el profesor, pero ¿quién dice que el profesor debe estar hablando siempre (dando clase)? Los niños deben estar en actividad con los otros niños en permanente dinámica de grupo lo que será mucho más atrayente que cualquier teléfono o tablet. “El otro” provoca mucho más retos. Los adultos no son compañeros para los niños, deben ser los animadores que traen las propuestas desafiadoras. El profesor que aún piensa que debe “dar clases” está totalmente fuera de la nueva era. No podemos aceptar que un niño permanezca en la clase sin estar en actividad.
El niño esté en desarrollo y precisa acciones para que su desarrollarse. Las clases actuales están apenas basadas en la percepción y no es a  través de la misma que se da el aprendizaje. Aprendemos haciendo. Por esta causa los niños precisan realizar actividades dinámicas.
Estar concentrado es fundamental, y los niños se concentran. Vean un bebé vertiendo agua en una piscina o tanque de arena. Pueden permanecer durante muchos minutos muy concentrados.
Las escuelas no tienen foco al querer que los niños permanezcan durante horas sentados oyendo la disertación  de una profesora sobre un asunto sin el menor interés para ellos. Vamos a buscar el foco para volver a presentar tareas interesantes para los niños.
Los adultos viven intentando mantener la concentración para producir más y mejor en sus tareas profesionales. ¿Por qué pierden el foco? Uno de los motivos es que no les gusta lo que hacen. Lo mismo ocurre con los niños.
Por eso estamos concluyendo que no existe el déficit de atención diagnosticado en muchos niños. Lo que existe son actividades que no les interesan, que no estimulan su inteligencia.

Programa "Beca Inteligencia"

En Educación, no existe magia – aunque parezca que sí. Debido a que es muy difícil entender la forma cómo se aprende, es más fácil aceptar que «sucede algo» y el sujeto que no sabía nada, termina sabiendo. Pero no es así. De cualquier forma, nosotros, los brasileños estamos trabajando con la idea equivocada de que es posible «ir creciendo poco a poco» en esa área, para en algún momento llegar al nivel de los países desarrollados. Esa posición olvida que el movimiento del mundo es semejante al de una escalera mecánica en términos de desarrollo, o sea, los que están entrando por último en la escalera van, inevitablemente, a quedarse para atrás porque los que entraron primero ya están arriba. Y continúan subiendo. Tener una perspectiva de desarrollo es saber que eso es una verdad inexorable.
La gran pregunta es: ¿por qué somos una de las diez mayores economías del mundo y estamos entre los últimos colocados en Educación? Hay una relación entre esos dos hechos, pero no estamos trabajando concretamente para que nuestros resultados en el campo de la economía repercutan en las otras áreas. Hay una pérdida de foco sobre lo que es prioritario y eso impide que Brasil tenga su condición de sostenibilidad, tan crucial en los tiempos que vendrán.
Un economista americano llamado Richard Murnane, gran nombre de la “educación basada en las evidencias”, dice claramente que, además de enseñar algunos contenidos para los alumnos, precisamos principalmente enseñarles a aprender. Lauro de Oliveira Lima ya decía eso hace 50 años, pero por lo visto, la idea aún no fue aceptada. Puede ser que, ahora, esté llegando el momento, ya que algunos exponentes de la educación están pensando así. El hecho es que APRENDER siempre fue y cada vez más será una necesidad permanente de todos nosotros y los contenidos enseñados van rápidamente perdiendo la validez. La mayoría de los contenidos actualmente enseñados no se aplican en un mundo moderno, con tantas tecnologías y retos, donde todo puede ser inventado. Y nosotros aun enseñando cosas que ya son historia como siendo herramientas de uso cotidiano. Al fin y al cabo, eso es medio criminal. Es como colocar a una persona que no sabe nadar en un barco, sin salvavidas y decirle que no va a correr peligro, que el barco no se volcará, etc.... Solo que, cuando haya un accidente, se ahogará. Y vean que, ese accidente, está programado. ¿Vamos a soltar a los niños y adolescentes en el mundo equipados así? Lo que más se ve son personas consiguiendo trabajo con lo que aprendieron fuera de las escuelas, y no dentro de ellas... lo que nos hace pensar seriamente sobre el peligro que eso representa.
Pienso que conseguimos algunos avances en Brasil, pero mi preocupación es ver que los mismos no están directamente relacionados con el desarrollo económico, que para crecer y sostenerse va a precisar mucho más que lo que vemos proyectado para los próximos años. La llamada «enseñanza de calidad» aún es de una subjetividad enorme, lo que nos coloca frente a retos críticos sin perspectiva de cómo enfrentarlos. Una cuestión urgente es la necesidad de mejora del desempeño de los profesores, porque sin que ellos estén altamente entrenados y capacitados para entender y trabajar los retos que se presentan, no vamos a tener la velocidad que necesitamos para caminar más rápido en la escalera mecánica que mencioné anteriormente.
Una situación que me parece complicada es la filosofía por detrás de la «Bolsa Família»1, teniendo en cuenta que para recibirla los hijos de las familias de baja renta deben ir a la escuela. Pero es solo eso: ir a la escuela. Lo que no resuelve el problema, ya que las escuelas que frecuentan no son exactamente un modelo de enseñanza de calidad. Mantenerlos allí es una situación que no mejora el nivel intelectual de los niños, y ellos no estarán preparados para superar las dificultades económicas de su medio. Sería mejor que, conjuntamente, se mejorasen las escuelas donde esos niños están «depositados». Dentro de las escuelas, los niños ya están, pero qué hacer con ellos dentro de las escuelas continúa siendo el gran reto.

Tenemos algunos problemas básicos para superar:
1. Llevar a los niños a la escuela (el programa «Bolsa Família» lo hace);
2. Conseguir que el profesor se dedique y no falte al trabajo (la formación lo hace);
3. Mejorar la calidad de la escuela (capacitar a los profesores para que desarrollen a los niños);
4. Escoger un modelo nuevo de Escuela – donde el centro será el niño y su desarrollo y los contenidos estarán a servicio del alumno. La escuela como una organización social;
5. Padres informados del nuevo modelo de la escuela de sus hijos.

En una situación como esa, tendremos las “comunidades escolares”, como las denominó el Prof. Lauro de Oliveira Lima en los años 60. Los profesores serán entrenados para entender que no van a transmitir contenidos sino que crearán “situaciones problema” donde los niños construirán sus conocimientos. Debemos recordar que esos niños son oriundos de familias en las que los padres no tuvieron acceso a la escolaridad y no saben y no consiguen ayudar a sus hijos. La obligación es de la escuela, como debería ser siempre. Como no podemos conseguir que todos los profesores tengan la misma forma de transmitir los conocimientos, debemos hacerlo a través de un método donde los propios niños construyan sus conocimientos.

¿Cómo trabajar con los profesores para que mejoren su desempeño? En primer lugar pueden ofrecerse incentivos financieros, pero tenemos que ayudarles, también, en su capacitación para que consigan mejorar su desempeño. Ellos no pueden hacer lo que no saben. Solamente mejorar la parte financiera no les agrega conocimientos. Los profesores precisan aprender el cómo hacer.
Cuando queremos cambiar un sistema tenemos que ser radicales y mostrarles a los profesores que es posible, aunque parezca difícil, ya que ellos están acostumbrados a una rutina en la cual no puede haber cambios.   «Siempre fue así y es así que tiene que continuar» – parece que ese es el ideal orientador de la conducta del profesor, impuesto por el sistema. Basta decir que algunos de ellos continúan dictando lecciones y copiando en el pizarrón.

 Las clases deben tener una nueva configuración, hecho este que los economistas no saben. Solamente trabajando con educadores podemos ver cómo debe ser radical el cambio, incluso físico, de las clases. No debemos mantener el modelo de los siglos pasados donde los niños permanecían en asientos individuales mirando la nuca del colega que estaba enfrente. Las mesas deben ser colectivas donde todos se confronten con todos.

No podemos olvidar lo que los políticos van a pensar cuánto dinero deberán invertir y colocar para efectuar los cambios pero, al contrario, el dinero deberá llegar después.

La reducción de las clases es fundamental en el proceso general, pero de nada sirve si el profesor continúa dictando clases y los niños copiando. Si la clase es expositiva no importa si hay 15, 30, 50 o 100 alumnos en sala. La clase debe ser reducida para que la Dinámica de Grupo entre en ella. La observación diaria del profesor sobre cada alumno será el sustituto de la “lista de presencia” que toma un tiempo precioso de la clase y no da ningún resultado. En contrapartida, el profesor pasa a anotar el desarrollo de cada uno de sus alumnos.

Toda la educación deberá estar dedicada a las profesiones del futuro, que no puedan ser sustituidas por la computadora. La gran novedad del futuro es la creación y resolución de problemas. Todos los problemas que la computadora resuelve ya tienen que estar en su memoria para que realice la combinatoria, porque ella no inventa. Solo el hombre realizará la tarea de inventar (crear). Trabajar con los niños será una función privilegiada, así como también con la tercera edad.

Para el futuro solo tenemos que enseñar inteligencia, Aprender a Aprender. Todo lo que sabemos hoy puede rápidamente volverse obsoleto. Leer, escribir y las cuatro operaciones pueden ser un punto de partida, pero no van a determinar el saber que niño va a necesitar.  Lo determinante es la forma en que ellos usarán los conocimientos que obtengan en cualquier site de búsqueda. El pensamiento matemático va a ser determinante. No piense que haciendo lo que actualmente hace tendrá futuro dentro de 30 años, porque la velocidad con que la tecnología avanza es fantástica.

Cambiar es muy difícil pero ya pasó mucho tiempo y tenemos que hacerlo. Vamos a dar la «Beca Inteligencia» porque así tendremos los resultados que precisamos y podemos llegar “lejos” concretamente, en un plazo menor y con más suavidad para nuestros niños.

Nota de la traductora
1 El Programa «Bolsa Família» es un programa del gobierno brasileño de transferencia directa de renta que beneficia familias en situación de pobreza y de extrema pobreza en todo el país. Este programa integra el Plan Brasil Sin Miseria, cuyo foco de actuación está compuesto por 16 millones de brasileños con renta familiar per capita inferior a R$ 70 mensuales

terça-feira, 4 de março de 2014

La 4ª Revolución de la Enseñanza – Dinámica de Grupo

Se ha hablado mucho sobre “revolución tecnológica” asociada a la Educación. Es innegable su contribución, pero no es decisiva. Y, más aún, la introducción de la computadora en las escuelas no garantiza el aprendizaje tan pregonado – y estamos hablando de los niveles básicos de aprendizaje.
La primera gran revolución en el proceso educacional, fue la escuela propiamente dicha, que surgió hace más de 2 mil años atrás, y evolucionó poco hasta nuestros días, por increíble que parezca. Algunos teóricos consideran que la segunda gran revolución fue el Libro, esto fue posible a partir gracias a Gutenberg y a su tipo móvil. La tercera gran revolución estaría representada por las tecnologías digitales, pero eso hasta ahora no está bien explicado y continúa siendo discutido ya que el aprendizaje no es una mera exposición de contenido. Hay todo un camino que debe ser seguido para que el individuo pase de lo sincrético, por lo analítico para el sintético.
Computadoras, como en general, todas las máquinas sirven de apoyo. No modifican nada, a no ser la cantidad de información disponible en tiempo real, de forma organizada y pronta para consultarla directamente o desdoblada por similitud. Eso es de extrema importancia, pero no resuelve el problema de un alumno “asistir la clase”. Que vengan siempre las computadoras, pero que se modifique la estructura de las clases, porque el modelo actual ya está vencido, hace mucho tiempo.
No es posible que aún hoy alguien piense que una clase expositiva alcance a los niños y adolescentes al punto de que ellos, efectivamente, aprendan algo. Y lo peor es imaginar que, cuando aprenden, están desarrollando un conocimiento que difícilmente será utilizado algún día para cualquier cosa relevante en su vida. Crisis sucesivas han asolando la institución “escuela” y, la mayor parte de los veces el sistema coloca la culpa en los alumnos. Cosas como “son vagabundos”, “no quieren estudiar”, “en mi época no era así” son dichas para justificar lo injustificable, que es exactamente que ¡nadie aguanta, de forma consciente, cincuenta y cinco minutos oyendo a alguien hablar sin poder emitir opinión sobre lo que está siendo dicho y mucho menos sin poder gritar que eso es una tortura! Ya no se trata más una cuestión de “tomar providencias” meramente paliativas. Vamos a tener que modificar la estructura, de alguna forma.
En una empresa, cuando un determinado producto producido es rechazado, los que estuvieron involucrados entran en una verdadera ebullición de ideas, estudios, contratación de terceros para analizar el caso. Se promueven Brainstormings. Personas son mandadas para todos los lados para entender lo que está sucediendo... todo gira alrededor de la solución de aquella cuestión que puede desestabilizar las bases y perjudicar la credibilidad de una organización. En Educación, sin embargo, todo anda a la velocidad del pensamiento de alguien que, habiendo plantado, aguarda sentado que la lluvia caiga para que a labranza florezca. Y lo que está en juego es mucho más que la credibilidad empresarial o las pérdidas financieras. Lo que va a suceder es un verdadero desastre social, cuyos efectos ya sentimos intensamente en nuestros días, y que vamos a ver eclosionar delante nuestro en algún momento, no muy lejano.
De nada servirá dar tablets, notebooks, smarthphones o lo que sea para nuestros alumnos si ellos no tienen condiciones de usarlos de forma inteligente. Como bancos de datos portátiles, funcionan magistralmente en las manos de los niños y adolescentes. Pero precisamos que usufructúen esa enorme capacidad de información, que tienen en internet, para realizar nuevas síntesis, encontrar nuevas soluciones...
Precisamos mudar la metodología y el currículo. Aquella segunda revolución, que cité anteriormente – El Libro – aún no se utiliza adecuadamente en las escuelas. No debería ser material de uso individual, sino colectivo. La Escuela debería ser una gran sala de lectura. Una verdadera industria surgió, mucho tiempo atrás, para desmembrar obras en forma de pequeñas apostillas hechas en máquinas copiadoras para venderlas a los alumnos. Fragmentos de conocimiento se venden y proporcionan experiencias quebradas para atender testes sin importancia. Y querer formar una cultura de la innovación de esa forma parece una broma de mal gusto. Pero es así que funciona.
Deberíamos sacar el pizarrón o las pizarras de las clases. El perfeccionamiento de esas herramientas es increíble. Ya existen pizarrones digitales que imprimen lo que se escribió para que pueda ser reproducido y distribuido para los alumnos. ¿¡Y me pregunto para qué!?  Si no permitimos que el profesor escriba, seguramente una nueva forma de dar clase va a surgir. Pienso que permitirán que los alumnos lean, discutan, experimenten y aprendan. Profesores no deberían ni siquiera hablar en la clase. Quienes deberían hablar son los alumnos, ya que ellos son el motor de la historia.
Toda la tecnología puede y debe llegar a la escuela, pero sin la característica de entidad redentora de la Educación. No podemos perder la función fundamental de la escuela, que es la socialización. Como dijo Lauro de Oliveira Lima en varios libros: “El mejor profesor de un niño es otro niño”. Siempre, en la historia de la humanidad, quien recién aprendió sabe los caminos, los atajos y los obstáculos.
La idea de Educación a Distancia (EAD) se basa en que es más barata, pero, lo que se ve son clases sí, baratas, sí, pero malas. Ya está comprobado que no aprendemos por la percepción pura y simple Aprendemos a través de la Acción, y de nada sirven las clases escenográficamente perfectas, transmitidas online o por televisión para cumplir ese papel. Sin acción, no hay aprendizaje.  Y de nada vale la alta capacidad de penetración de esa información en los confines del planeta si los receptores no están preparados para hacer el mejor uso posible de la misma.
Una escuela no puede ser un depósito de cuerpos durante algunas horas por día. Sí, porque la esencia de nuestros alumnos no está allí, sino donde se sienten más felices. ¿Por qué no transformar la escuela en un lugar donde sean felices? Nuestros jóvenes están durmiendo en clase porque fuera de ella, todo es color, acción, movimiento, retos, curiosidad... ¡y en la escuela... lo de siempre!
Y si el premio por tanto dolor es un diploma, todo pierde más aún el sentido. Para los pequeños, no tiene ninguna significación. Para los adolescentes, todo parece muy distante. Vida es lo que está sucediendo ahora, y lo que está sucediendo ahora en las escuelas no es vida.

Modificando totalmente el método de enseñanza.

Enseñar a remar es una cosa, enseñar a navegar es otra. 

    Observando con atención la Educación en nuestro país, tenemos certeza de la enorme dificultad que enfrentaremos para realizar algún cambio en su estructura. Y eso es muy serio porque el problema es estructural. Estuve recientemente en una reunión académica, con la presencia de profesores jóvenes que presentaban las modificaciones que están haciendo en sus clases, y me quedé muy preocupada porque ellos creen, realmente, que están innovando, provocando situaciones inéditas, creando situaciones prometedoras.
   Mi papá, Lauro de Oliveira Lima, llamaba este hecho de “festividad pedagógica”, un gran happening que, no modifica en nada el sistema. Eso porque es sistema antiguo que no tiene solución posible. No prepara a nadie para el futuro o para lo que ya estamos viviendo en la actualidad.
   Basados en lo que siempre fue practicado, profesores hacen un circo enorme para enseñar el mismo “contenido programático”... sin cuestionar si ese contenido debe ser enseñado. O si debemos “enseñar” alguna cosa. Profesores, aún en nuestros días, piensan que son transmisores de contenidos y que los programas distribuidos por el Ministerio de Educación deben ser obedecidos. Observo y pienso: “¡pero no es posible que aún sea así!”.
    La Escuela, como está actualmente, debe ser explosionada, sin que quede piedra sobre piedra. Los niños no aprendieron lo que fue enseñado y los profesores continúan en la misma dirección, como si nada de malo hubiera en eso. El efecto mayor que debería estar siendo mínimamente observado es que TODOS los niños presenten algún grado de dificultad en el aprendizaje... ¿No sería la Escuela que tiene dificultad de ENSEÑAR?
    Creo que ya pasó el momento de parar para analizar el problema, diagnosticar las causas. Ya sabemos todo lo que sucede pero está faltando encontrar las soluciones reales. ¡Y son muchas! Pero el hecho es que nadie, sea cual sea la razón individual, quiere modificar el sistema. Nuestros gestores piensan que pueden hacer una “colcha con retazos” y continuar con esa agonía indefinidamente, mientras tanto es un hecho que a los jóvenes NO LES GUSTA LA ESCUELA. Y aún son llamados de perezosos, indolentes, vagabundos...
 Analistas intentan encontrar medios paliativos, pero encuentran la verdad: NO EXISTEN MEDIOS PALIATIVOS PARA ESA SITUACIÓN. Para hacer algo positivo sobre la misma no podemos concentrarnos en un principio equivocado, vencido y obsoleto. Precisamos modificar radicalmente esta situación y proponer, a través de la psicogenética, un nuevo sistema.
 Lo que está claro es que de nada sirve usar músicas para enseñar fórmulas, juegos que alegran momentáneamente un día aburrido o bichitos lindos para enseñar Ecología. Todos esos juegos intentan mejorar una situación perdida, basada en enseñar expositivamente a niños y adolescentes el antiguo Currículo. Los profesores deberían ser convocados para evaluar el currículo a la luz de la Psicogenética (Niveles de Desarrollo) para saber aquello que los niños pueden aprender – o sea, tienen condición para aprender. Y ya existen muchos estudios, que pueden auxiliar a los profesionales de Educación.
 ¿Y la sociedad? ¿Está preparada para esas modificaciones? No lo creo, y me parece que muchos se asustarán, y tendrán dudas si sus hijos están siendo preparados o no. Eso ha sido inculcado en lo colectivo a partir de los conceptos de “escuelas fuertes” o que se dicen fuertes, y que enseñan gran cantidad de contenido para los niños y adolescentes de forma forzada (de memoria). Dicen que esa es la condición para ser exitosos socialmente, en el futuro. Eso no es verdad, y peor aún, es una mentira que no puede ser comprobada de inmediato, porque el resultado que ellos prometen se dará dentro de 20 años o más. O sea, venden una promesa falsa, que no se puede comprobar que parece ser un producto muy aceptado. No se puede procesar una “escuela fuerte”, dentro de 20 años, por el fracaso en la vida de un adulto. Probablemente, la institución que hizo esa promesa no existirá más, y si aún existiera, siempre tendrá o subterfugio de decir que el fracaso sucedió por otros motivos sociales, y no por la “enseñanza fuerte”.
 Esa falta de verificación, esa subjetividad enorme que permea la evaluación de la enseñanza, la visión deturpada a largo plazo, todo eso acaba dejándonos hoy y siempre en desventaja frente a la mayoría de los países del mundo. Y lo peor: no faltan recursos materiales para dar el gran paso, lo que falta es voluntad política y consciencia intelectual de lo que se necesita para que Brasil sea de hecho una potencia, movilizada por mentes cada vez más poderosas e instruidas.
 Es lamentable que sea así, pero no desisto de hablar sobre este asunto. Quién sabe un día...

¿Economistas educadores o Educadores Economistas?

 Con todo respeto por la clase de los Economistas, me siento perpleja al ver cómo son amplios sus análisis aún fuera del campo de conocimiento específico, o sea, el de la materia para la cual se especializaron. No es el caso de que no podamos tener opinión sobre lo que nos afecta a todos, pero la forma cómo encaran la cuestión y, principalmente, cómo se tiene en cuenta el ejercicio del derecho de opinar, principalmente, cuando se trata de Educación. El foco del economista es uno, y el principio de la Educación es otro.
 Cuando dicen que Educación cuesta eso o aquello, que una clase podría ser más barata, que los royalties del petróleo van a ayudar o a estorbar, están usando un esquema de asimilación propio de su área que no tiene ninguna relación con aquello que realmente interfiere en el proceso. Costo es un elemento accesorio y no el principal de la cuestión.
 Podemos hacer un presupuesto educacional mucho más austero que aquel que ellos proyectan, que no conocen verdaderamente lo que sucede en una clase. No tenemos la visión del educador, que busca una relación costo x beneficio que no es tema que esos profesionales puedan dimensionar con precisión. Pueden hablar sobre costo, pero sobre beneficio... jamás. Si estamos buscando exactamente la excelencia de la enseñanza quien no sabe lo que eso significa permanece andando en círculos.
 Pagar bien a los profesores y entrenarlos exhaustivamente para entender nuevas tecnologías es un elemento clave, pero eso, la mayor parte de las veces, no entra en la ecuación. O si entra, es transversalmente, lo que por sí solo ya es un error, porque la «máquina educacional» no funciona sin el pilotaje de quien está frente al problema.
 Por ejemplo, colocar muchas computadoras en las escuelas es mucho menos efectivo para el proceso educacional que crear bibliotecas para que la lectura sea el elemento equilibrador del aprendizaje. Pero eso permanece nebuloso para un Economista. ¿Por qué? Preguntan ellos. Y si no saben eso, todo el cálculo entra en colapso ya en la base.
 Precisamos, realmente, de gestores de Educación que sean efectivamente Educadores, para que los mismos puedan decirles a los economistas cuáles son las prioridades. Por ejemplo, informar que los edificios no son determinantes para una buena educación, y que en un país de dimensiones continentales y, por lo tanto con una diversidad climática y cultural tan grande, deberían ser diferenciados para atender a todas las regiones. En el Sur, donde hace frío gran parte del año, precisan ser construidos para atender a esa condición, diferentemente del Nordeste, donde la edificación precisa atender otra característica climática. Y la comunidad precisa participar de ese proceso, porque, mejor que nadie, el habitante local sabrá lo que es necesario hacer para garantizar el confort y la seguridad a sus niños.
 Material didáctico es otro asunto que precisa ser mejor estructurado, porque comprar “paquetes educacionales” pasteurizados no resuelve nada. Los materiales pueden ser organizados por nuestros educadores con la participación de la sociedad. Trabajos voluntarios colectivos serían extremadamente útiles para crear elementos que funcionen y tengan costos compatibles con cada región y los profesores serían los elementos clave para eso en todo Brasil.
 Para una Educación de calidad, es necesario que existan gestores de calidad, que trabajen con transparencia y ética, para poder cuantificar lo que, realmente, se gasta con Educación. Caso contrario, ni 100% de los royalties del «Pré-Sal» serán suficientes para atender la actividad fin y la saña de aquellos que se aprovechan de recursos destinados a la Educación en beneficio propio o que los desvían para atender otras actividades.
  Finalmente, es necesario creer que nosotros, brasileños, sabemos hacer Educación de calidad y que no precisamos importar modelos del exterior. Mientras eso no sucede, con la palabra, los Economistas.

domingo, 13 de outubro de 2013

Ministros, Ministerios, Misterios


Reportaje de la revista VEJA 2324
 Existen momentos en que siento un enorme cansancio cuando veo las tentativas que se realizan para que la Educación vuelva a ser un proceso de “colocar contenidos” en la cabeza de los alumnos. Es un debate antiguo, muy antiguo, pero que de vez en cuando vuelve a los noticiosos. Pero no desisto nunca de mantener erguida la bandera de una Educación que realmente funcione, con base científica, con modelado estructurado y verificado a lo largo del tiempo, porque si lo permitimos, siento que volveremos a la palmeta, al maíz en la esquina de la sala para que el alumno se arrodille y al viejo “gorro de burro”.  Se habla tanto de “bullying”, pero cuando es oficial se considera como opinión, y no como crueldad. Es este el caso del discurso del Ministro de Educación de Portugal, Nuno Crato, ampliamente divulgado por la revista VEJA de esta semana (08/09 de junio de 2013). Es importante colocar la fecha en destaque porque, si no fuera informada, podría parecer una materia rescatada de 1960. El pensamiento es de esa época, pero lo que el Sr. Ministro coloca es que este es el camino para la Educación de un país que pertenece al mismo continente que generó los nombres más importantes para el pensamiento pedagógico moderno y futuro, como por ejemplo Jean Piaget. El Sr. Ministro cree en cosas que ya se demostró que son inútiles y que no representan nada más en el mundo en el en que vivimos, menos aún en el mundo del futuro. Cree, por ejemplo, que los niños deban aprender de memoria la tabla y los nombres de los ríos, ciudades y las fechas históricas. Quienes están leyendo estas líneas, ya pasaron por eso, o sea, perdieron noches de sueño para saber “de memoria”, todos los afluentes del Río Amazonas. Y ¿de qué sirvió eso en su vida? ¿Cuántas veces usó eso a lo largo del tiempo? ¿En una mesa de almuerzo en familia, en algún momento citó todos los acontecimientos del Brasil Colonia, o la cronología exacta de los acontecimientos que llevaron a la familia imperial a mudarse para Brasil con toda la corte? En fin, el almacenamiento de datos para uso cotidiano suplanta cualquier cosa que haya sido “colocada” de forma obligatoria en el ser humano. Y cuando es necesario saber algo, los recursos que disponemos hoy son muy superiores en términos tecnológicos. Lo que se quiere es que un alumno desarrolle la capacidad de hacer combinatorias, o sea, a partir de datos realizar una síntesis útil. Esta es la función de la inteligencia. El resto es protocolo superado. No me extiendo en el asunto porque, de hecho, esta es la misión de este blog: hablar sobre Educación por la Inteligencia, Método Psicogenético, el trabajo de la escuela “Chave do Tamanho” y la estructura que proponemos para llevar a nuestros alumnos a un punto de excelencia en el desarrollo de su capacidad de vivir en un mundo en constante cambio. Siento mucho si una “autoridad” se coloca de esa forma, pero llorar, no debo. Debo luchar siempre para que un pensamiento retrógrado como ese no se instale. Sería contrariar toda mi historia de vida y la memoria de mi padre, Lauro de Oliveira Lima.

sábado, 3 de agosto de 2013

Separación de los Padres

Es una historia ya antigua, pero la discusión que surgió alrededor de la guardia de los niños está cambiando, porque el contexto general está cambiando también y las situaciones son muy diferentes de aquellas de los primeros tiempos, porque las separaciones son más frecuentes.
Por ejemplo, la guardia compartida - que siempre fue el modelo más aceptado - pasó a ser refutada en diversos casos. En este tipo de acuerdo, los hijos permanecían con las madres, teniendo los padres el derecho de visita - normalmente quincenal. Hoy, con la presencia maciza de las mujeres en el mercado de trabajo, actuando en las más variadas áreas, todo es más complicado. No tenemos la figura de la cuidadora del hogar, ahora tenemos una mujer con múltiples funciones, incluso la original, que dio margen a los acuerdos de otrora.
Así, hoy, todos los factores que involucren el asunto deben ser discutidos de forma muy completa, porque todos son primordiales para el bienestar de los niños que pasan por ese proceso en la etapa más delicada de su formación. Pensión, guarda, vivienda, visitas, vacaciones, escuela, viajes… todo es pasible de discusión o de acuerdo para intentar llegar a lo mejor para ellos.
Aun no consiguiendo conversar sobre sus relaciones, es muy importante que los padres tengan un diálogo maduro sobre el destino de sus hijos, porque los niños no tienen nada que ver con los problemas personales de sus padres, que generalmente perjudican a todos en los procesos judiciales y en la decisión final.
Compartir la guardia es muy importante, pero debe ser una decisión basada en reglas muy firmes y organizadas, para que los niños tengan, realmente, dos casas donde todo sucede normalmente. En ambas casas, los niños deben tener el espacio propio, sus juguetes, su local para dormir tranquilamente e infraestructura para cuidados esenciales. Ambientes totalmente diferentes, para el mismo niño, puede ser extremamente perjudiciales, y principalmente y cualquier decisión debe tener como objetivo lo mejor para el niño, en ambas casas, y no un reflejo del poder adquisitivo de los padres.
Los niños son seres altamente vulnerables, y cuando existe un clima de incompatibilidad y conflicto entre los padres, sería mejor que ambos fuesen evaluados por profesionales para ver la posibilidad de que los niños sean cuidados en las dos casas. Los niños no pueden y no deben estar a la merced de la voluntad de los adultos, caso contrario se sienten inseguros, esperando lo que va ser decidido para sus vidas. Además, los padres deben tener noción clara de que los niños los aman a los dos, y no tienen condiciones de decidir con quién se quedarán - como tantas veces se les impone. Y aun los adolescentes van a sufrir mucho caso deban optar.
Como dije antes, padres separados no son una novedad en nuestra sociedad, pero niños equilibrados después de la separación están siendo un caso raro. Conflictos, vanidades, juegos de poder y odios latentes no pueden ser superiores al bienestar de los niños. Resuelvan todo pensando en ellos, caso contrario las consecuencias serán muy malas a lo largo del tiempo. Y para el resto de sus vidas.