domingo, 11 de novembro de 2012

“Una golondrina no hace verano”



Me intriga cuando veo un reportaje que trata de una Escuela en cualquier lugar de Brasil que consiguió puntos en Ideb. No tiene el menor significado para la construcción general de la Educación en el país. No es un caso de lujo o localización, sino del entrenamiento de los profesores.
Vamos a rever qué es lo que realmente podemos hacer con la educación de nuestro país. Una, dos o cien escuelas buenas no resuelven el problema del sistema educacional. Todas las escuelas, millares, deben cambiar y tener un resultado innovador. El modelo de la OCDE debe ser visto por nosotros como algo viable y posible. Debemos tener soluciones innovadoras y radicales. Podemos ser mucho mejores de lo que somos y actuar mejor de lo que estamos haciendo. Vamos a parar de sentirnos satisfechos con el resultado de algunas pocas escuelas en lugares específicos, donde un pequeño grupo de educadores consigue un resultado diferenciado. Si lo consiguieron, vamos a llevarles a todos los rincones del país para innovar y demostrar lo que están haciendo. Sería un efecto multiplicador. ¡Ustedes consiguieron, enséñenles a sus colegas! Vamos todos juntos. No queremos resultados que no puedan ser trabajados con otros grupos.
¿Cuál es la investigación que la secretaría de educación realizó sobre esta escuela para analizar los resultados obtenidos? Si no la hizo el resultado termina en sí mismo y no teniendo función multiplicativa, no sirve para la Educación del Estado o del país. El caso del Ciep Glauber Rocha, en Río de Janeiro, de la red municipal es el caso de la golondrina. Tenemos que analizar cómo se consiguió este resultado. Vean que la Escuela se localiza en un área de riesgo. ¿Qué sucedió? Sus alumnos no son de otra área. Entonces sucedió algo interno que podría suceder en las escuelas de todos los municipios brasileños.
¿Estamos esperando un milagro o tenemos que trabajar y analizar lo que está sucediendo en estas escuelas que obtuvieron resultados tan diferenciados? ¿Estos resultados van a continuar apareciendo?
Pienso que estos resultados aislados sirven apenas para que los políticos los usen en sus campañas no modificando el Sistema Educacional del país.

"¡¡¡¡Querido de mamá !!!!”



“¿Quién es el querido de mamá?”... “¿quién es el querido do papá?
   Es interesante observar cómo los papás tienen el hábito de decir que aman a todos los hijos igualmente, y siempre se preguntan por qué ellos piensan que eso no es verdad. En cualquier familia que entreviste y que tenga más de un hijo, habrá siempre uno de ellos que dirá “¡a mamá le gusta más fulano!”. O cosa parecida. ¿Será eso una verdad o apenas un hábito social? Cuando los niños hablan, reflejan lo que están sintiendo, o sea, la diferencia de afecto. A los papás, les dejo este consejo, en vez de simplemente negarlo, es mejor revaluar qué está sucediendo dentro de la familia.
En realidad, nadie consigue mantener un modelo de igualdad cuando lo que está en juego es la afectividad. No é un modelo matemático y tenemos que admitirlo e intentar ver los factores que implican en esta o aquella preferencia. Y para comenzar, es preciso aceptar que un hijo es totalmente diferente del otro en muchos aspectos. Hay también el factor del orden de llegada de los hijos, el último siempre teniendo que incorporarse a la familia que ya tiene una composición formada por la presencia de los otros hermanos. Así, todos los hijos son diferentes aún que provengan del mismo papá y la misma mamá. Y aún tenemos aquellos casos en que son mezclados los hijos de dos casamientos, por ejemplo.
Y si no bastasen las diferencias físicas, aún existen las diferencias de personalidad. Pero, independiente de como sean las cosas, diga siempre que ama apenas aquello que realmente ama. Los niños notan las diferencias y, cuando dicen que ellas no existen, quedan desacreditado. Los niños saben la verdad, y los adultos insisten en pensar que ellos son bobos.
Características de “temperamento” dependen de las interacciones, de la forma como los papás actúan sobre los niños, como por ejemplo, en el caso del primer hijo, a veces muy aguardado, y que acaba sufriendo una presión enorme por parte de los padres o aún de toda la familia. La mamá, por ejemplo, puede dedicarse intensamente a cuidarle y acaba no dejando que nadie se aproxime. Con el segundo hijo, la familia está más tranquila y sabe que el niño “sobrevivirá” aunque la mamá o la abuela no estén cuidándole durante todo el día, todas las horas. Este niño ciertamente ya será diferente del mayor ya que está más libre. Y así con todos los otros hijos.                                Ropas y juguetes, todo puede ser aprovechado por los hermanos menores, a medida que van llegando. Se puede pensar “nada de esto tiene que ver en lo referente a si gusto más de uno que de los otros”, pero si paramos para pensar vamos a saber de lo que estoy hablando.
Podemos tener preferencias sin descuidar a ningún hijo. Es más simple cuando la familia es muy grande. Si son dos hijos, todo es muy polarizado y a todo momento pende para un lado o para el otro. No intente ser rigurosamente igualitario pensando que todo que le damos a un hijo, también debe dárselo al otro. Podemos estar dando igualitariamente, pero cada uno lo recibe de forma diferente. Por eso, dele a cada niño cosas de acuerdo con sus necesidades, porque así ella va aprendiendo que todo puede ser diferente, pero igual.  Piense siempre en la calidad del amor y no en la cantidad. Vea a cada uno de sus hijos como un ser totalmente individual y único. Nunca intente que se parezca con alguien de la familia, sea positivo o negativo. Permita que él cree sus referencias.
No amamos más a un hijo que al otro, pero los amamos de forma diferenciada. Eso es una verdad, y así es que debe ser. Decir que todo es igual, podrá ser un desastre en la crianza de los niños. Si ellos son diferentes, deben recibir amor y afecto de forma diferenciada también.
Paradójicamente, es la diferencia que va a hacer que se sientan, realmente, amados y que sientan que ese amor es verdadero y sin culpas. Haga todo diferente para sus hijos. Regalos, conversaciones, cuartos. Cuando hacemos todo igual, ellos no se sienten especiales.
La jerga de los psicólogos dice que “debemos hacer todo igual para nuestros hijos”, pero no pienso así. El desarrollo cognitivo y afectivo es diferenciado en todos los niños por más extraño que parezca estar diciendo esto... Haga algo diferente para cada uno de ellos.

terça-feira, 16 de outubro de 2012

Un Producto llamado Educación



Pienso siempre en cómo las personas entienden “Educación”. No es un ejercicio intelectual puro, sino una búsqueda para entender la percepción del otro e intentar convencerle de la importancia fundamental de este concepto, actualmente. Siempre fue importante “tener Educación”, pero la apropiación del conocimiento, de forma correcta, es cuestión de sobrevivencia hoy. Y no consigo saber con absoluta seguridad si las familias consideran la Educación una inversión o un costo, pero sé que esta definición es de gran importancia para escoger lo que harán.
Cuando las familias están escogiendo un bien de consumo, quieren lo más especial e individual. La “grife” más cara y más exclusiva es la preferida, para que el comprador no sea confundido con el consumidor de los productos vendidos en masa. Escogen las tiendas en las cuales pocos pueden comprar, dejando las tiendas populares para la población más simple. No quieren ser rotulados como consumidores comunes. Y una cartera exclusiva es altamente bien vista por sus pares, lo que justifica la búsqueda, el empeño en la elección y el gasto exacerbado.
Cuando la elección se relaciona con la escuela, la situación cambia. Las elecciones se realizan basadas en la cantidad y no en la calidad. Quieren el menor precio posible, dejando de lado cualquier cosa que no sea lo “básico”. Una oferta incompleta del punto de vista metodológico no es muy importante, desde que tenga un precio “bueno”. Y me pregunto ¿por qué es que eso sucede?
Tengo la impresión de que, tratándose de Educación – una mercadería abstracta – escapa al comprador la noción clara de lo que quiere comprar. Cuando se trata de un objeto, siendo este concreto, se mide el resultado inmediato en términos de costo x beneficio y todo será más fácil. El resultado obtenido por la compra, en términos de satisfacción, es inmediato. Sería necesaria una enorme capacidad de abstracción para “ver” el resultado de la Educación a lo largo del desarrollo de un niño, siendo más fácil aferrarse al vestibular como meta para saber si la escuela tuvo buenos resultados. Pero en realidad, lo que la sociedad precisaría hacer, cuando hechos dramáticos ocurren en la vida de relación de una comunidad era preguntar de dónde vinieron los jóvenes involucrados. ¿En qué escuelas fueron educados? ¿Qué orientaciones tuvieron?
¿De qué escuelas vinieron los jóvenes que atacaron, recientemente, a una empleada doméstica en Barra da Tijuca (RJ) “pensando que era una prostituta”? ¿En qué establecimiento de enseñanza fueron educados los jóvenes que, en Brasília, atearon fuego en un indígena pataxó que dormía en una parada de ómnibus de la capital federal? E innumerables casos similares. No se habla en escuela cuando un joven alcoholizado o drogado manejando un automóvil mata varias personas. Nadie cuestiona si ellos tuvieron una escuela que se preocupó con el desarrollo de la moral, por ejemplo.
Parece que la escuela está vinculada apenas a “enseñar contenidos”. Contenido es apenas la infraestructura, pero lo verdaderamente importante en una escuela es su ideología y su metodología.

Nos incumbe aquí preguntar: ¿la escuela es buena y sólo los niños no lo notan?  ¿O será que la mayoría de las veces son preparadas para dar satisfacción a los padres (uno de los clientes) y no al niño?... el cliente principal. Oí en una fiesta de cumpleaños, recientemente, algunos papás comentando que sus hijos estaban teniendo clases particulares “en todas las materias”, y que mamás y abuelos sufrían para orientar los deberes. Pero, es incomprensible que las personas piensen que la escuela está llevando a cabo su papel, cuando no consigue enseñar, realmente, a los niños – que precisan de tantas “ayudas” de la familia y de otros profesionales. Ningún otro profesional necesita que otro colega realice nuevamente lo que él ya hizo – o entonces no es realmente un profesional. El ingeniero o el arquitecto realizan una planta y... está bien hecha. Lo que puede suceder es una sustitución de profesionales cuando el cliente no está satisfecho con la concepción del proyecto. En Educación, ya es diferente según podemos constatar, en la medida que los profesionales de educación contratados hacen un trabajo tan inadecuado que ellos mismos no aceptan, en el momento de la prueba de evaluación. Para resolver el problema, entran otros profesores que intentarán que el niño alcance aquello que ya debería haber alcanzado, si realmente la enseñanza fuera buena. Lo malo es ver que muchos papás piensan que el defecto es, en último análisis, de sus propios hijos. Y que las escuelas que “reprueban mucho” son las mejores, porque son escuelas “fuertes”. Y lo peor es que ese problema dura todo el año, y cuando llega el final del año, todo aquel contenido es olvidado, porque en realidad no tenía la menor importancia.
Entiendo la angustia de los padres, principalmente, porque sé que no saben exactamente qué es el desarrollo de la inteligencia ni tampoco los niveles cognitivos de sus hijos. Pero no entiendo a los que se llaman educadores, que tendrían la obligación de saber lo está en el currículo de sus cursos de formación. Todo profesor debe saber qué es lo que su alumno entiende, para entonces establecer lo que va proponer en la clase.
Pienso que va a llevar mucho tiempo aún para que la sociedad entienda qué es realmente “educar a un niño” y cuál debe ser el modelo sostenible de escuela.

Tipos de Papás y los resultados en la educación



Escribir sobre la autoestima de niños y adolescentes no es una tarea simple, porque la responsabilidad sobre la cuestión es amplia, y casi nunca aclarada. El concepto de que los padres son responsables de la promoción de la autoestima de sus hijos se exploró mucho, permaneciendo fijo en la cabeza de las personas y siendo una exageración, lo que nunca es aconsejable en Educación. Los papás, más que desarrollar la autoestima, precisan, realmente, entender qué es “educar”. Seguramente, lo que tenemos que hacer es formar un ser que va a relacionarse en grupos sociales diferenciados de su familia. Es necesario entender con claridad que deberá tener autonomía, caso contrario no conseguirá posicionarse socialmente, conseguir un empleo, mantenerse fuera del “nido” de la familia ancestral. Cuando formamos hijos con un concepto de autoestima distorsionada, desarrollamos personas que acaban sintiéndose superiores, excesivamente “fuera de la curva” y que tendrán relaciones afectivas distorsionadas, basadas siempre en lo que fueron forzados a pensar por la familia a lo largo de muchos años de formación de la personalidad. Piensan que son “el máximo” Tienen la impresión de que no van a encontrar “personas adecuadas” ya que son “tan buenos” que nada sirve para ellos... Es lamentable, pero es así que sucede.

Son varios los modelos de familias, y los papás pueden ser divididos, básicamente, en tres tipos: (a) Autoritarios – donde la voluntad de ellos es superior y no puede ser discutida en ningún período de la vida de sus hijos. No les escuchan y permanecen distantes, como la autoridad suprema que da las órdenes. Esos son los padres que generan apenas miedo en sus hijos, cuando pequeños y, posteriormente, rabia. (b) Permisivos – que piensan que la sociedad tiene tantas reglas que ellos (papás) deben facilitar al máximo las cosas, para que su hijo se desarrolle. Esto es mucho más fácil en la primera infancia, cuando el niño no incomoda ni a los papás ni a la sociedad. Pero pasada esta primera etapa, los permisivos piensan que si dan una orden y la mantienen, sus hijos crecerán sin autoestima. Esto genera los “sin-límite”, insoportables, que son rechazados en los grupos sociales que frecuentan. Esos padres no quieren, realmente, “educar” a sus hijos y generalmente son provenientes de familias autoritarias. (c) el tercer tipo es formado por aquellos que son “Autoridades”. Se consideran competentes, y tienen un trabajo enorme porque sienten que a cada momento precisan saber qué hacer para tornar agradable la vida de sus hijos. Generalmente aciertan, porque acaban siendo capaces de generar hijos saludables y de muy buenas relaciones sociales. ¿Es difícil? Sí, es difícil. Ser Negro o Blanco es una cosa que nos atrae, pero ser Gris es complicado. Precisamos de más Papás grises en la sociedad, o sea, aquellos que elogian lo que es elogiable y critican fallas con eficacia.

El papá negligente es el que peor cría a sus hijos, no porque les dejen faltar algo sino porque no exigen nada de ellos, no impone límites y no oyen las solicitaciones de sus hijos. Son aquellos papás que dicen: “¡no les dejé faltar nada a mis hijos!”. Pero realmente, dejaron una laguna enorme en su formación por no imponer límites para que esos jóvenes pudiesen hacer una adaptarse a la realidad del mundo en el que vivimos. Generan jóvenes que no terminan sus estudios, no se mantienen en empleos, y lo peor, no saben qué quieren de la vida.

Papás competentes descubren rápidamente que sus hijos cambian (desarrollo de la inteligencia) porque escuchan a los niños y van notando la necesidad de los ajustes que en la educación. Por ejemplo, un bebé que aún no creó hábitos precisa que las tareas le sean dadas y repetidas. Después de los 6/7 años ya pueden entender varias tareas juntas, y los padres no necesariamente precisan mandar que se cepillen los dientes, porque ellos ya crearon ese hábito. Después de los 9/10 años, los padres competentes no tienen más necesidad de despertarlos diariamente para ir a la escuela. Ya es responsabilidad del niño. Los deberes escolares ya son una rutina y los padres, en esta edad, ya pueden flexibilizar el horario para realizarla, pero nunca dejar de hacerla. Es una obligación y el niño tiene que tenerla ya estructurada. Cuando damos límites estamos ayudando a nuestros hijos a escoger y administrar su tiempo. Como el tiempo es una de las últimas estructuras que se organizan durante el desarrollo infantil, las reglas dadas en casa deben contener esta organización. No es suficiente que los padres digan: “siempre te atrasas”, “tienes 10 minutos para eso o para aquello”. Deben observar los movimientos de sus hijos sin gestionar el tiempo de los niños. Saber decir NO ya fue un tema que abordamos, y es un arte. Los niños precisan del NO para descubrir que existen otras personas a su alrededor que también quieren hacer cosas. El mundo no es sólo de su hijo, por más precioso que él a usted le parezca. Cobre siempre la autonomía aunque sea más fácil que usted haga las cosas por ellos. Demora más, pero aprenden más también. Elogie a su hijo con sinceridad. Él sabe cuándo usted es sincero y se siente bien cuando le pide que mejore. Y ahora algo muy importante en nuestra sociedad de consumo:        ¡¡¡ Cuidado con los regalos!!! Los niños no necesitan recibir regalos todos los días. Elijan las fechas específicas para dar regalos. Siempre que damos un regalo estamos diciendo al niño que fue merecedor de un premio y, cuando en la vida, no reciban regalos... la frustración será enorme y a veces no la soportarán.
Vamos a estar atentos para que no tengamos una generación de NARCISISTAS pensando que el mundo debe estar a sus pies. No olvide que el suyo es uno entre varios.

segunda-feira, 27 de agosto de 2012

Organización – Por dentro y por fuera



¿Cuál es la importancia de la organización externa para el desarrollo de los niños? Los padres pueden estar muy atareados, pero deben dedicar algunas horas para que la casa tenga una organización mínima  para la vivencia de los niños. No estamos hablando de decoración, estamos hablando de colocar las cosas en su lugar. La clasificación es una etapa del desarrollo de los niños. Los niños y adolescentes deben, constantemente, ayudar a organizar sus casas para sentir que son participantes. La casa también les pertenece.
Crear ambientes organizados es una forma de educar. Estamos, cuando criamos a nuestros hijos, constantemente educando y, en cada edad, surgen cosas diferenciadas.
A los 2/3 años los niños pueden guardar sus juguetes y no entienden lo colectivo por más simple que parezca. A los 4/5/6 años ya pueden ayudar con lo que colectivo. Ya pueden organizar cosas de la casa que no les pertenecen. Colocar la mesa, guardar los cubiertos, llevar la ropa limpia para el armario y la sucia para el cesto adecuado. En el guardarropa ya puede entender dónde algunas cosas deben guardarse y comienzan a saber qué es de cada persona. En el baño, ya puede, al tomar baño, colocar la ropa sucia en el lugar y extender la toalla después de usarla. No se olvide del tamaño de los niños, porque muchas veces los percheros y los estantes no están adecuados a su altura. La casa debe ser adaptada para los niños, porque cuando no lo es, ellos no pueden ayudar, ya que no saben lo que sucede en el mundo de los “gigantes”. Vea la película y lea el libro “Gulliver en Liliputt” y “A Chave do Tamanho” para saber como los niños se sienten frente a un mundo donde ellos no pueden alcanzar ningún picaporte sin la ayuda de un adulto.
Organice el cuarto de su niño con muebles viables. Estantes aparentes donde puedan colocar sus objetos y visibilizar todo lo que estas contienen. Puede no ser lo más bonito del mundo, pero es lo más práctico del punto de vista del niño. El cuarto debe crecer con ellos, por este motivo no son necesarios muebles definitivos luego después que nacen. La armonía es la regla. Vea donde el niño juega y deje un espacio libre para él. La casa debe ser un lugar propicio para los juegos de sus hijos. Del mismo modo que usted quiere su espacio, computadora, equipo sonoro y otros detalles, los niños precisan saber que existen locales donde puedan pintar, dibujar y ver los programas u oír música. Transforme su casa en algo sonoro. Música para los  niños desde la más temprana edad les educa maravillosamente el oído. Para el desarrollo cognitivo ellos precisan luz, sonidos y movimientos. Cambie, constantemente, las cosas del cuarto de lugar. No se olvide del techo. Los bebés pasan muchas horas mirando el techo. Coloque móviles con movimiento y varíe los colores y las formas.
No deje que la desorganización externa se refleje en la desorganización interna de su hijo. Hasta las operaciones concretas ,7/8 años, los niños son rigurosos en las clasificaciones. Use eso para organizarlas. Después de los 10/11/12 años las dificultades serán mayores ya que están entrando en las abstracciones y es difícil y complicado crear esos hábitos que no se formaron en la edad adecuada.
El mundo tiene un orden. Su casa debe ser un local agradable y organizado para los niños. Muchas veces su mochila refleja la desorganización que ve en casa. Todo mezclado, cuadernos rotos, sucios y fuera de orden. No intente que la organización del niño sea igual a la del adulto. Entonces, cuando el niño organice determinado espacio y pase para otra tarea, ayude mejorando la organización, sin cambiarlo todo,  lógicamente.

Inteligencia y Conocimiento




Las personas aun confunden mucho inteligencia y conocimiento. Podemos tener una persona muy inteligente sin conocimientos y otra con muchos conocimientos, pero poco inteligente. Lo que determina esta diferencia es que la inteligencia sirve para resolver cualquier problema ya el conocimiento está restricto a su campo.
En el mundo moderno precisamos mucho de personas inteligentes ya que los conocimientos estarán a disposición virtualmente. Todas las operaciones serán realizadas por la inteligencia.
La inteligencia es la capacidad de resolver problemas. Y son los problemas que van a ser presentados a los niños y adolescentes durante toda la vida. En el trabajo no tenemos duda que todo estará vinculado con la solución de problemas. Nadie va a querer, de un profesional, que sepa los afluentes del río Amazonas, pero seguramente, van a querer que resuelva un problema que precisa de solución para que el trabajo se desarrolle.
Pienso en el tiempo que las escuelas pierden enseñando cosas que rápidamente serán obsoletas y que los jóvenes no van a necesitar en su desarrollo profesional.
Las escuelas, en general, están centradas únicamente en el conocimiento, debido al concepto de educación que desarrollan. Sólo la inteligencia va a dar el sentido general de la educación, como una creación libre de la personalidad y de la sociedad, siendo que esta libertad no puede caer en el camino errado. Y eso es lo que va a suceder caso no se defina una dirección para dónde caminar. No se acepta hoy, dentro de los estándares modernos de educación, la no directividad. Los niños tienen necesidad, para su desarrollo, de la directividad que termina poco a poco, cuando se llega al período de las abstracciones (10/11/12 años), alcanzando la autonomía.
Sentimos entonces que, para el desarrollo de la inteligencia, precisamos inicialmente la estimulación y en segundo lugar la disciplina. La inteligencia va a buscar la libertad. La libertad va a ser percibida por los individuos en cierta altura del desarrollo. Va siendo construida gradualmente.
Entonces, educar por la inteligencia es ayudar a crear, es la anti-rutina y el anti-inmovilismo. Si piensa así y quiere eso para sus hijos, permita que ellos desarrollen sus inteligencias para servir a la humanidad.
Cuando se está pensando en la alimentación de los niños, se entiende perfectamente lo que cada edad puede recibir como alimento, pero cuando estamos hablando de conocimientos perdemos los parámetros para pensar que el niño puede aprender cualquier cosa en cualquier tiempo. Piaget en sus estudios fue claro y ofrece a los educadores los parámetros de cómo el niño aprende y qué comprende a cada etapa del desarrollo.

domingo, 1 de julho de 2012

¿A quiénes queremos formar?



Conciencia del efecto formador de nuestras acciones sobre los niños
“Quien se propone a educar admite, implícita y necesariamente, que la naturaleza humana, en su sentido sociológico, se puede modificar; que la constitución  progresiva de la personalidad se procesa con amplia plasticidad, permitiendo que el educador interfiera  en el proceso, faltando saber apenas la forma y la profundidad de esa intervención; que se puede guiar el crecimiento y la maduración  para alguna “forma” que corresponda a determinado ideal del hombre. Siendo ideal, esta “visión de hombre” es una aspiración que se apoya en la constatación de las posibilidades de perfeccionamiento progresivo, visible en la naturaleza en general.” Lauro de Oliveira Lima – Educar para la Comunidad.
Sabiendo esto nosotros, los educadores y padres, debemos saber el efecto formador que nuestras acciones tendrán sobre los niños y adolescentes. Los padres, entonces, no pueden, como los profesores, desconocer los niveles de desarrollo por los cuales sus hijos van a pasar para poder atender las solicitaciones que cada nivel requiere.
Viendo un bebe recién nacido, tenemos consciencia de que el desarrollo es gradual y lento. Tenemos que ofrecer las condiciones y aguardar que el niño realice las asimilaciones y acomodaciones necesarias a su nivel. Los bebes no saben ni como alimentarse en el pecho al nascer. Saben hacer el movimiento de succión como un reflejo y debemos aguardar que aprendan a  alimentarse aunque sacrifiquen mucho a sus madres.
Sabemos que tenemos la constitución biológica que no va a ser alterada y que apenas va a interactuar con el medio. Las modificaciones van a estar a cargo de lo psicológico y sociológico.
Para tener un buen desarrollo, precisamos definir, de forma objetiva, qué hombre queremos formar, para que todo nuestro esfuerzo vaya en una sola dirección. No debemos olvidarnos que esta visión deberá ser traducida en acciones. Todo lo que hacemos será observado por los niños que estamos educando. No podemos tener padres transgresores con niños intentando desarrollarse correctamente. Los niños van a copiar lo que están viendo en sus padres y educadores. Por eso la gran importancia de que los padres conozcan cuidadosamente la ideología de las escuelas que escogen para sus hijos. La idea inicial era que la escuela apenas transmitía conocimientos, por este motivo no tenía la menor importancia la ideología, pero hoy sabemos que la influencia de las escuelas es mucho mayor. Las familias no están más en casa educando a sus hijos. Están en el mercado de producción y, muchas veces, dejan a cargo de terceros esta educación y, cuando son muy esclarecidos, a cargo de las escuelas.
Todas las personas que trabajan con niños van a tener una interferencia en grados diferenciados en su formación. Tenemos entonces que saber con quiénes nuestros hijos van a convivir.